Chile niega el indulto a Mapuches (*)
El gobierno chileno reiteró ayer que no puede otorgarles el indulto a cuatro dirigentes Mapuches-en huelga de hambre desde hace dos meses-condenados a 10 años de cárcel bajo la acusación de haber cometido actos terroristas.
“Nosotros no podemos ni indultar ni rebajar pena ni decretar la libertad incon-dicional ni la libertad condicional”, dijo el Ministro del Interior Andrés Zaldívar a periodistas. “Tenemos que cumplir la sentencia dictada por los tribunales”, agregó.
Los dirigentes Juan y José Marileo Sarabia, Juan Huenulao y Patricia Troncoso, encarcelados en el sur del país, fueron enjuiciados bajo la “ley antiterrorista” que data de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y condenados el año pasado a 10 años de cárcel, acusados de provocar un incendio que en 2001 destruyó 100 hectáreas de bosques de la empresa forestal Menisco, en el sur de Chile.
El incendio se produjo en medio de una serie de ocupaciones de tierras de empresas forestales que la Comunidad de Mapuches consideran de su propiedad por derechos ancestrales.
El grupo de Mapuches empezó la huelga el 13 de marzo. Están detenidos en una cárcel de Temuco, 670 kilómetros al sur de de Santiago, y en una ocasión ya fueron llevados por la fuerza a un hospital para practicarles exámenes médicos. Voceros del grupo han dicho que han bajado en promedio entre 10 y 20 kilos. El lunes pasado, el Senador Socialista Alejandro Navarro presentó una propuesta legislativa para que sea discutida en el Parlamento y posibilite la libertad de los cuatro activistas, quienes exigen que este proyecto sea enviado con extrema urgencia.
(*) Diario Clarín, domingo 14 de mayo de 2006

Gritemos para no olvidar (AxNxIxMxAxL 666)
Ya no callaremos más
gritemos para no olvidar.
No callaremos más
hijos de un mismo final,
trampa de fuego y dolor,
indefensos al mirar,
como el hombre es tan feroz.
formados para morir,
la esclavitud fue su ley,
aniquilando su paz,
comieron odio sin ver.
Sus cuerpos llenos de horror,
arrasados sin piedad,
fueron víctimas del mal,
castigados sin piedad.
Dueños del suelo y el mar,
despojados de su fe,
fueron la luna y el sol,
escudos sobre su piel.
No dejemos más que tiempo,
borre de nuestras mentes,
la injusta matanza
de una raza que luchó,
por sobrevivir.
Nada podrá callar,
el clamor, el dolor, la verdad,
de una cultura viva,
sepultar, ignorar, destruir,
su herencia quedará siempre aquí.
Sagrado espíritu fiel,
que no dejo de pelear,
por los derechos que aún,
no pueden recuperar.
Es la nobleza su voz,
que explota como un volcán,
y quema con su calor,
la codicia y la maldad.
Hijos de un mismo final,
trampa de fuego y dolor,
indefensos al mirar,
como el hombre es tan feroz,
dueños del suelo y el mar,
despojados de su fe,
fueron la luna y el sol,
escudos sobre su piel
