Los olvidos
¿Por qué olvidamos buena parte de lo que vivimos si la memoria tiene una capacidad casi ilimitada para almacenar información? ¿Son normales los olvidos?
La memoria es un pilar básico de la identidad. En realidad, lo que denominamos memoria no es una facultad sino varias, cada una de ellas relacionadas a estructuras cerebrales diferentes que conforman un sofisticado mecanismo, que además es variable ya que algunas personas son más memoriosas que otras.
Al margen de los casos patológicos, en las personas normales lo que llamamos olvido muchas veces es, en realidad, la consecuencia de no prestar suficiente atención.
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Se sabe que el estrés siempre produce olvidos: es lo que le sucede al alumno que va a rendir un examen bajo un fuerte monto de ansiedad. Sigmund Freud definió otro concepto importante. El olvido motivado, aplicado al olvido interesado e inconsciente de aquellos hechos que no se quieren recordar. En este caso, el olvido tiene como función proteger al individuo de la posibilidad de recordar o revivir experiencias penosas o difíciles. El mecanismo utilizado es un bloqueo inconsciente del recuerdo que, muchas veces, resulta útil para vivir, ya que, por ejemplo, es necesario para superar un duelo o experiencias traumáticas de la vida. Como dice Mario Benedetti, “el olvido está lleno de memoria”. Es por eso que se tienden a recordar más los buenos tiempos que los malos. La memoria puede llegar, incluso, a exagerar los aspectos agradables de las experiencias y atenuar aquellas desagradables.
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Una buena memoria debe ser selectiva para generar un equilibrio delicado que permita recordar los hechos importantes y olvidar los que no lo son. El olvido es, en cierta medida, necesario. Se dice que el olvido es el guardián de la memoria: si no pudiéramos olvidar, la mente estaría saturada de datos triviales que no permitirían seleccionar los más importantes. Pasa lo mismo que con la atención: miles de estímulos acosan los sentidos en cada momento, sin embargo, no todos son percibidos de la misma forma. Si no existiera el olvido, lo hombres padecerían como Irineo Funes, el memorioso, personaje del cuento de Borges, cuyo drama era precisamente que estaba imposibilitado para olvidar. Quizás por eso Borges decía: “lo mejor de la memoria es el olvido”.
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1 comentario:
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