Pobre, la señora que al principio de la película llora la caída del peronismo en un banco de plaza. Pobre señora que, nos daremos cuenta según avanza la película, tiene su corazón con Perón y Evita. “Esta es la verdad, señora. Perón y Evita fueron un mito. La verdad lo ha destruido”, dirá triunfante el locutor una hora más tarde, cuando alumbre la “jornada luminosa del 23 de setiembre” y suene una marchita y los espectadores de hoy tengan bien retorcidas las tripas. Así es el final de El mito, una película que se filmó tras el golpe del 55 para desacreditar a Evita y Perón y que nunca se exhibió públicamente. Tampoco era sencillo encontrarla: un coleccionista, Roberto Di Chiara, había oído hablar de ella y tuvo que hacer un trabajo de detective. Después le dio miedo lo que tenía entre las manos y la guardó.
“El mito se hizo bajo el misterio total. Nadie la firma, no tiene créditos, no se reconoce la voz de los locutores”, dice Di Chiara. “Quisieron demostrar que Evita era un mala mujer, una ladrona”. Y efectivamente, aunque la película no deja nada del peronismo con cabeza, Evita-sus joyas, sus vestidos-es un blanco central.
En la época de la caída de Perón, Roberto Di Chiara-archivista, investigador, productor televisivo, documentalista-trabajaba como periodista en Clarín. En ese contexto oyó el rumor: la “Revolución Libertadora” había hecho un largometraje contra Evita. “Soy un peronistas de la primera hora, decidí averiguar para que no cayera en manos indeseables…”, dice. Empezó a buscar.
“Me sentaba en el Cine Bar y hablaba con empresarios, con distribuidores, siempre hay uno que sabe algo. Hablaba con Augusto Alvarez, un pionero del cine argentino. El me terminó dando datos. Sabía que la habían utilizando imágenes de noticieros emitidos durante el peronismo y que habían con coleccionistas. Acá y allá, me fueron dando datos. Hacia 1961, la ubiqué: la tenía un coleccionista en un sótano, en Uruguay. Pero le faltaban dos actos (latas).”
Rayas que cruzan una copia sin dudas trajinada, marcas de suciedad…corre la cinta y la película empieza dejando claro adonde: “Se había creado un mito alrededor de Perón y Eva Perón, un mito que ahora se derrumba estruendosamente”, declara el locutor desconocido. Y un cartel. “esta es historia viva…el oprobio que vivió nuestro país”. Según este relato, “al promediar 1943, la Argentina era uno de los países más ricos del mundo. Las cajas del Estado estaban repletas”. Pero “un fenómeno extraordinario cambió el curso de su historia”. ¿Qué había pasado? “De la oscuridad surgió un hombre” que halagó a las masas obreras”, y ahí viene Perón, el coronel Perón, el 17 de octubre. Y una irrupción popular en la ciudad que la “Libertadora” entiende de una sola manera: “La complicidad policial alentaba a los desmanes”. Y la plaza llena.
¿Está incompleta esta copia, faltan esos dos actos? De ninguna manera. “El coleccionista de Uruguay me terminó diciendo que había conseguido la película en Junín. Fui. Los actos que faltaban estaban en un cine, entre las fotos y los afiches. Decía que había un militar, amigo del dueño del cine, que le había pedido que guardara la película”.
Eran los primeros 60 y Di Chiara pensó que todo estaba demasiado fresco y sería mejor tener esa película bien guardada. “No le dije nada a nadie…durante muchos años”. El recorrido de la película es misterioso pero esas latas contaban algo a quién supiera ver: “Tenían polvo, pelos, cenizas, se ve que había andado de aquí para allá”. Según Di Chiara, El mito tiene que haber sido filmada en 1957 porque “hasta ese año llegan las imágenes”. Pasaron más de 30 años desde el hallazgo y la investigación sigue: “Busco alguien que me diga algo, como ‘yo corté el negativo’…”
Hacia el final, otra vez la plaza llenísima pero ahora “la Revolución comienza su obra libertadora”. Di Chiara dice que esa imagen no coincide con el momento histórico: “Eso está tomado de un 17 de octubre…” El hombre piensa que quizás ya haya llegado el tiempo de hacer conocer este documento y planea mostrarlo por televisión. Todavía impresionan la marchita y los señoritos que tiran el cartel de Eva Perón y l marquesina que anuncia la obra “llegaron los gorilas” y “Ay, ay, ay, escribime al Paraguay”. Y la señora del banco que, claro, llora.
28.9.06
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario